Sobre Carles Murillo Fort

Director del Master en Negocios Internacionales y del Master en Direccion y Gestion del Deporte en la Universitat Pompeu Fabra.

noviembre 2014

Deporte y/o negocio

05/11/2014|

El debate entre la coexistencia de una competición deportiva, con todos los valores que la acompañan, y el negocio de muchos de los agentes que intervienen en ella, no es nuevo. El dilema entre uno y otro eje de interés prioritario sigue vigente después de mucho tiempo con una novedad destacada. Las oportunidades que el deporte ofrece, sobre todo en aquellas manifestaciones de interés mayoritario para los amantes del espectáculo, son crecientes. Esta afirmación resulta especialmente relevante desde el momento en el que las cifras constatan el aumento progresivo de los seguidores del deporte de masas y, desde otra perspectiva, cómo dichos seguidores contemplan el espectáculo deportivo en el sentido más amplio del concepto de entretenimiento. Bajo este punto de vista, los valores intrínsecos de la práctica deportiva empiezan a quedar relegados, cuando menos, a un segundo plano.

Recientemente han aparecido dos noticias que abundan en esta dirección. El Rasen Ballsport (RB) Leipzig, actualmente en la B del campeonato de fútbol en Alemania, visitó hace unas semanas el terreno de juego del Unión Berlín. El club de la actual capital alemana es una entidad que se rige por los principios de cualquier cooperativa. Disputa sus partidos en el Red Bull Arena, mientras que el himno del Unión Berlín lo canta Nina Hagen, cantante punk admirada por los seguidores del equipo berlinés. Estos mismos aficionados se han mostrado reiteradamente contrarios a la irrupción del dinero de las grandes fortunas en el mundo del fútbol, señalándolos como los causantes de las grandes desigualdades existentes en el fútbol actual. El terreno de juego del Unión Berlín apareció en el partido de referencia engalanado de manera muy especial: los cerca de 20.000 seguidores locales se vistieron de negro, mantuvieron –con gran esfuerzo y mejor convicción- silencio durante el primer cuarto de hora de partido y sustituyeron su voz y cánticos por una enorme pancarta que rezaba: “la cultura del fútbol murió en Leipzig” y por octavillas explicativas que denunciaban la situación creada en Leipzig señalando que “nuestro rival de hoy encarna todo lo que nosotros en Unión no queremos del fútbol…” en referencia clara e inequívoca a la ayuda financiera de Red Bull al RB (que no son oficialmente las iniciales de Red Bull) de Leipzig. Una forma bien elocuente de atribuir a la aportación de ingresos, más allá de las contribuciones de socios y aficionados, el mal de la competición en el sentido de la ausencia de los valores más arraigados en el deporte aficionado: acciones de marketing que son posibles siempre que los ingresos lo permitan, intereses de grandes corporaciones y grupos financieros que ven en el deporte profesional una vía extraordinaria para rentabilizar sus aportaciones y una gestión profesional de la entidad deportiva, modelo alejado de la autogestión.

liga-postobonEn Medellín, Colombia, hace también unas pocas fechas, se enfrentaron uno de los clubes de la ciudad, el Deportivo Independiente de Medellín, y el Tolima. Los seguidores locales, es decir los hinchas del Deportivo Independiente, mostraron su repulsa hacia el hecho inusual que preside la competición de fútbol profesional en Colombia desde hace unos años. El patrocinador principal de la liga colombiana, la Liga Postobón, es además el patrocinador del equipo más laureado en la última época en el fútbol colombiano: el Atlético Nacional también de Medellín. El grupo de seguidores del Deportivo Independiente que protestaron de esta manera son miembros del grupo antifascista Antifa Medallo. En esta oportunidad, de manera parecida a lo sucedido en Leipzig, la pancarta exhibida decía “El fútbol es del pueblo. #NomásLigaPostobón”. Postobón es una empresa que se dedica a la fabricación y distribución de bebidas refrescantes y es líder en el mercado de este tipo de productos en Colombia. Postobón apostó hace unos años por el fútbol como medio para reforzar las campañas publicitarias llevadas a cabo hasta entonces por los medios y canales más ortodoxos. El círculo (competición y clubs con el mismo patrocinador) se cierra mediante la retransmisión de los partidos ofrecido por RCN TV y Radio que también es propiedad de Carlos Ardila Lülle. El movimiento Antifa Medallo manifestó su intención de reiterar las protestas, a pesar de las amenazas de sanciones deportivas apara su equipo, en próximas fechas.

Las dos circunstancias tienen algunos elementos comunes: las respectivas aficiones han utilizado medios de comunicación clásicos en los estadios de fútbol para dar a conocer sus puntos de vista. La pancarta, realizada con medios más bien artesanales que de producción con aportaciones de diseño o materiales, daba el mensaje de manera directa y concisa, casi como si los autores de la idea la hubieran pensado para publicarla en un twitter. La nota curiosa la proporciona la pancarta en Medellín, en donde la segunda frase si está pensada para su divulgación en las redes sociales al incorporar el hashtag para la segunda frase. Otra curiosidad la proporciona el resultado del partido celebrado en el ambiente descrito: Unión Berlín ganó a RB Leipzig por 2-1. Unión Berlín todavía no se había estrenado como ganador en el campeonato, mientras que el RB Leipzig visitaba Berlín en condición de líder de la B de Alemania. Deportivo Independiente, en cambio, sucumbió frente a Tolima por 2-3.

A parte de las incidencias del resultado deportivo y del ambiente generado, y regresando al comienzo del escrito en el que propongo un tema para la reflexión y el debate, es preciso resaltar que en la anécdota (o menos anécdota quizás de lo que parece) subyace una realidad incuestionable. La brecha entre el deporte aficionado y el deporte profesional se hace cada vez más amplia como también se hace cada vez más evidente la separación entre clases sociales en la mayor parte de los países, sobre todo entre los más afectados por la crisis económica y entre los países emergentes.

Los estudios de Szymanski, entre otros, revelan que la relación entre la capacidad de generación de ingresos de los clubes profesionales de fútbol y el éxito deportivo es directa, positiva y de fuerza estadística considerable. De este modo, aquellos equipos que desean alcanzar el éxito deportivo se ven abocados a hurgar en la maraña de posibilidades de generación de ingresos para disponer de capacidad suficiente para atraer el talento deportivo (entrenadores, preparadores físicos y jugadores) que les garantice, por lo menos en el medio plazo, un buen resultado en las competiciones en las que participa. El ingreso marginal puede ser determinante para dar el salto cualitativo que lo sitúe en la cima del fútbol profesional en las competiciones de sus respectivos países, las competiciones continentales e internacionales. Dicho ingreso marginal puede provenir de un mayor rendimiento del aforo de los estadios (ticketing), de la mejor negociación de los derechos televisivos, del merchandising o, finalmente, de las aportaciones espectaculares de mecenas o de grupos financieros.

Unión Berlin
Leipzig encontró en Red Bull (o viceversa) la piedra filosofal: el equipo ha ido escalando posiciones en el fútbol profesional alemán y es muy probable que en la próxima temporada compita por lugares que le den derecho a participar en las competiciones internacionales en Europa, junto a los consagrados Bayern de Münich, Borussia Dormundt, Schalke O4, entre otros. Las banderas negras situadas estratégicamente en el perímetro del estadio por parte de los seguidores berlineses atacaban a la raíz de la estrategia empresarial de Red Bull, u otras, representada en esta ocasión por el equipo de Leipzig. Las banderas permitían leer la frase “el fútbol necesita participación, fidelidad, emoción, tribunas de a pie, tradición, fair play financiero, pasión, transparencia, historia e independencia”. Seguramente algunos de estos conceptos han desaparecido del fútbol profesional, lo que no significa que estén necesariamente presentes de manera inexcusable (aunque sí deseable) también en algunas facetas del deporte aficionado. Red Bull ha empezado en Alemania por abajo después de ensayar en otros deportes, de manera muy exitosa para su marca, y también en el fútbol ( de hecho, el RB Leipzig es el quinto equipo de la empresa de bebidas energéticas en el mundo, después de los qua ya ondean su enseña en Austria (Salzburg), Brasil, EE.UU. y Ghana. La inversión en Liepzig ronda los 100 millones de euros y se ha situado en el equipo mencionado, después varios intentos fallidos con otros clubes de la ciudad, adquiriendo sus derechos cuando militaba en la 5ª división alemana, hace apenas 5 años.

La habilidad de Red Bull para no vulnerar las reglas del juego de las entidades deportivas que compiten en el futbol alemán has sido considerables. La federación alemana de fútbol no permite que los clubes luzcan el nombre de sus patrocinadores. Red Bull encontró en Rasen Ballsport la solución por la coincidencia de las iniciales. Además, la misma federación deportiva exige que la propiedad de los clubes esté, por lo menos, repartida entre ocho manos distintas. RB Leipzig tiene nueve propietarios pero, casualmente, todos ellos son empleados de la empresa patrocinadora.

La reivindicación en Colombia tiene un tinte más social. Los detractores de la presencia de dinero de empresas patrocinadoras en el mundo del fútbol denuncian que las inversiones exitosas de las empresas patrocinadoras esquivan completamente a las instituciones deportivas que contemplan sin apenas capacidad de negociación las decisiones que les afectan. El grupo empresarial presidido por Carlos Ardila Lülle tiene más de una veintena de empresas. Las banderas en Medellín reclaman también un fútbol más limpio, más popular y de la gente.

La disputa está servida. La propiedad ¿debe estar en manos de los aficionados de los clubes privados o de los accionistas de las sociedades anónimas deportivas? O dicho de otro modo ¿de los seguidores o de los inversores? Las decisiones importantes para la entidad las debe fijar la asamblea de socios que pagan sus (a veces) modestas cuotas, o de los accionistas que, en ocasiones, son completamente ajenos a la vida de las entidades. Este es un aspecto que toca directamente a la gestión y su profesionalización es un aspecto clave para garantizar no tan solo la probabilidad de éxito sino más bien la pervivencia de la propia institución. En el futuro es posible que veamos cómo las marcas de los patrocinadores sustituyen a los escudos de los clubes, los himnos dejan paso a los spots publicitarios, de la misma forma que el nombre de los estadios ya no son el lugar ideado para rendir homenajes póstumos a los grandes héroes de la entidad, sino que se convierten en un espacio privilegiado para anunciar una gran marca. Podemos, sin embargo, pensar en la necesidad de contar con un deporte del fútbol más auténtico en el sentido de que reproduzca lo que fue el inicio de su práctica a finales del siglo XIX. Esto significaría probablemente regresar a un deporte en blanco y negro, con menos repercusión mediática, con menor seguimiento de las competiciones lo que también disminuiría la posibilidad de disfrutar como espectadores de uno de los espectáculos más fabulosos del mundo. Una propuesta para terminar. Estoy convencido de que hay espacio para el fútbol espectáculo de primer nivel y para su convivencia con el fútbol aficionado en el que también existe espacio para las grandes creaciones y para las figuras, como ha sucedido en el deporte del balón desde sus orígenes.

Carles Murillo Fort

Co-Director del Máster en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas

diciembre 2013

La utilidad pública del deporte: usos y abusos

31/12/2013|

La Comisión Europea tiene en cartera el inicio de un proceso de investigación que afecta a siete clubes de la Liga de Fútbol Profesional española. Esta noticia, sorprendentemente anticipada por el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de España José Manuel García Margallo, pone sobre el terreno de juego una posible violación de las leyes de la competencia. Los clubes señalados por la Comisión Europea son el Elche, Hércules y Valencia, además de los cuatro clubes que no se han convertido en sociedades anónimas deportivas, Athletic Club de Bilbao, FC Barcelona, CA Osasuna y Real Madrid.

El expediente que la Comisión Europea va a abrir a estas siete entidades tiene un denominador común: el aprovechamiento de ayudas públicas que traspasan la legalidad vigente y provocan una situación de ventaja comparativa ilegal frente al resto de competidores. La situación de cada uno de estos siete clubes en relación con el incumplimiento de las bases de la competencia son de índole diversa. En la mayor parte de los casos se trata de acciones relacionadas con operaciones inmobiliarias que han permitido a dichos clubes a emprender operaciones de remodelación de sus estadios o la construcción de ciudades deportivas. El hecho de que de Bilbao, Barcelona, Osasuna y Real Madrid todavía no se hayan convertido en sociedades anónimas deportivas es otro de los aspectos que la Comisión no ve con buenos ojos. Otro frente de acción es el que ofrece el panorama de deudas contraídas por muchos clubes con la Hacienda Pública y la caja de la Seguridad Social. Cualquier empresa, en condiciones similares, habría recibido un trato sustancialmente diferente, lo que supone una discriminación difícilmente justificable ante cualquier organismo que vele por la igualdad de oportunidades.

Ante todo ese complejo panorama económico-deportivo subyace una cuestión de fondo que tiene que ver con las ayudas públicas a la iniciativa privada. Todos los clubes que compiten en la liga profesional española son entidades privadas, sea en el formato de clubes de socios, como de sociedades anónimas deportivas. El marco jurídico de referencia otorga a aquéllos cuatro clubes la potestad de decidir si quieren continuar con su actual estatus o convertirse en sociedades cuyo capital se distribuye en acciones. De no mediar una normativa europea que obligara a todos los clubes que participan en las competiciones europeas internacionales a convertirse en sociedades anónimas, los cuatro equipos de la liga española respetan la legislación vigente. De todos modos, de la misma forma que la UEFA adapta la regulación en materia laboral a, por ejemplo, los derechos de retención de los deportistas, también estaría capacitada para obligar a un cambio de estatus a los clubes que participan en sus competiciones, entendiendo que de esta forma no se vulneran las más elementales reglas de la competencia al beneficiarse, por ejemplo, de obligaciones tributarias más interesantes que los clubes convertidos en sociedades.

Las obscuras operaciones de recalificación de terrenos y las ayudas públicas para la construcción de nuevos espacios deportivos planea sobre clubes que, como el Athletic de Bilbao y Real Madrid, han emprendido arriesgadas opciones de conversión de espacios privados a cambio de privilegios para la construcción de edificios de oficinas y centros comerciales. Las acusaciones referidas a las ayudas públicas desproporcionadas y la permuta fuera de la legalidad de terrenos afectan, respectivamente, a estos dos clubes.

El caso de los equipos de la Comunidad Valenciana, es decir, Elche, Hércules y Valencia, tiene que ver con otro tipo de problemática: la financiación pública de sus operaciones inmobiliarias. En los tres casos, dichos clubes fueron avalados por el gobierno regional que finalmente tuvo que hacerse cargo de las deudas por un importe aproximado de 118 millones de euros. El argumento esgrimido ahora por el gobierno de Rajoy, en boca del ministro Margallo, es que las operaciones se hicieron en condiciones de mercado, lo que realmente provoca asombro y sorpresa viendo el conjunto de operaciones inmobiliarias que han convertido la costa levantina en un amasijo de cemento en forma de viviendas para la segunda residencia. La Liga de Fútbol Profesional defiende a sus afiliados, ya sean los clubes de socios o las sociedades anónimas deportivas, con el argumento de que todas las operaciones financieras se han llevado a cabo de acuerdo con la normativa vigente.

En el fondo del debate subyace la cuestión de la naturaleza de la situación y del bien que es objeto de la controversia, es decir, de dar respuesta a la pregunta de si estamos frente a un bien de características de bien público o privado. Para que un bien sea considerado como bien público no debe ser ni excluible ni rival. Un bien es excluible cuando existen mecanismos que impiden su disfrute por parte de una persona, en tanto que se trata de un bien rival en aquellos casos en los que el consumo por parte de una persona condiciona, a la baja, el consumo de este mismo bien por parte de otra persona. Los bienes privados, en cambio, son excluibles y rivales. La mayor parte de los bienes de consumo que adquirimos en los mercados son bienes privados. La producción de bienes públicos genera a menudo externalidades (efectos externos) positivas, incluso para muchos de aquellos que no pagan el precio por el disfrute del bien. Es el caso, por ejemplo, de los servicios de hotelería, restauración y comercio de proximidad a los recintos donde se practica un espectáculo deportivo. Estas empresas obtienen ingresos por el hecho de que periódicamente se celebre, por ejemplo, un partido de la competición futbolística en el estadio de la ciudad. Estos efectos positivos tienen un valor económico, que no resulta sencillo cuantificar, pero no tienen un precio en el mercado, lo que hace difícil que la empresa que produce dichos bienes pueda cobrar un precio a los que se benefician de estos efectos positivos. Un ejemplo actual de este hecho es la estimación llevada a cabo por la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en relación a la demanda creciente de su principal cliente de carne de cordero, Brasil, con ocasión de la celebración de la Copa del Mundo de Fútbol del 2014 (http://www.elobservador.com.uy/noticia/267587/mundial-de-futbol-en-brasil-abre-oportunidad-para-la-carne-ovina/).

La producción, digámoslo así, de un partido de fútbol en la competición liguera española que atrae a miles de aficionados y, excepto que el aforo impida la entrada a todos los que desearían asistir al partido, no hay rivalidad en el consumo de este espectáculo. Entendiendo la asistencia al estadio como un bien de consumo, veamos que, en cuanto al principio de exclusividad, no parece que pueda argumentarse, para este mismo hecho, que el consumo del bien no sea excluyente, en la medida que el precio puede dejar fuera de la opción de contemplar el espectáculo deportivo a aquellos que no estén dispuestos a pagar por ello. Se trata, en definitiva, de un bien de naturaleza mixta. Otra situación bien distinta es contemplar el mismo partido en una retransmisión por televisión en modo abierto (bien público puesto que no se puede excluir a nadie de su disfrute y no se ejerce la rivalidad en el consumo) o mediante canal de pago (pay per view) en cuyo caso no hay rivalidad en el consumo pero si exclusividad por razón del precio que permite la visión del partido (tipo de situación que se conoce como monopolio natural).

La financiación pública del deporte y, en particular de los clubes deportivos, abre un debate con muchos frentes y argumentaciones diversas. La justificación, o no, de una ayuda pública puede contemplarse desde la óptica de la eficiencia económica como, desde otra perspectiva distinta, atendiendo a la utilidad social que el deporte o la vida de un club tiene para su entorno más cercano e inmediato. En cualquiera de los dos escenarios evaluativos, conviene señalar la necesidad de cuantificar adecuadamente los beneficios económicos de la misma manera que resulta imprescindible aproximar el valor de los intangibles derivados de su existencia para la ciudad, región o estado. La existencia de un club deportivo de renombre le proporciona al ámbito territorial próximo innegables resultados económicos traducidos en aumentos de la renta, del empleo y de los ingresos públicos por la vía impositiva. Pero, además de éstos beneficios, también se producen otros efectos derivados de la consideración del consumo del producto del deporte como bien público. Las externalidades derivadas de la existencia de un club deportivo que tenga un equipo compitiendo en la Liga de Fútbol Profesional en España, como de otros clubes en otras competiciones profesionales en Europa u otros continentes, son evidentes. Estos efectos externos pueden ser positivos (prestigio, refuerzo de la maraca de la ciudad, entre otros) y negativos (colapso circulatorio y reducción de plazas hoteleras en los días de partido, alteraciones de orden público, etc.). La mayor parte de los estudios sobre estos temas demuestran que los efectos positivos suelen ser de mucha mayor magnitud que los negativos.

El valor económico de un club deportivo es la suma del valor de uso que hacen los consumidores más implicados con la vida de dicho club (principalmente, los consumidores del espectáculo deportivo, o mediante una opción de futuro como, por ejemplo, en el caso de un niño al que sus padres hacen socio del club para asegurar la posibilidad de un abono dentro de unos años) y el valor de existencia o de uso pasivo (disposición a pagar por un bien que no necesariamente se consume pero del que resulta algún tipo de beneficio). El método de la valoración contingente es uno de las herramientas que sirve para cuantificar este valor de existencia. En este sentido, y aplicado a un club de fútbol profesional, un grupo de profesores de la Universidad de A Corunya, encabezados por José Manuel Santos, ha estudiado en dos momentos diferentes del tiempo la disponibilidad a pagar de los ciudadanos de la ciudad para tener al club de fútbol Deportivo de A Corunya en la élite del fútbol nacional. Con una aproximación basada en el método de la valoración contingente, rigurosamente aplicada, estiman la cantidad de dinero que en promedio estarían dispuestos a pagar los coruñeses para financiar parte de los gastos de funcionamiento del equipo de su ciudad.

La cuestión que es objeto de la controversia abierta entre la Comisión Europea y algunos clubes de fútbol profesional en España plantea la necesidad de establecer claramente algunas de las reglas de juego del funcionamiento económico-financiero de dichas entidades deportivas y la necesidad de un cierto consenso en relación con el valor de las externalidades generadas por su existencia y actividad. Por lo que respecta al primer bloque de cuestiones, los organismos internacionales, más concretamente la UEFA, hace tiempo que están trabajando para que el fair play deportivo tenga también su correspondencia en el denominado fair play financiero. Los clubes están obligados a presentar sus resultados anuales, debidamente auditados, de tal forma que el déficit que pudiera generar su actividad corriente no se convierta en una práctica habitual y además esté limitado en su cuantía. Además, los clubes están obligados a satisfacer sus obligaciones económicas con todos los stakeholders (deportistas, técnicos, empelados, proveedores, administraciones públicas, etc.). Muchos clubes de la Liga Profesional española no superan el más mínimo examen en esta materia lo que compromete su viabilidad futura. En cuanto al valor económico de las externalidades generadas por los clubes en su ámbito territorial más cercano, se trataría de establecer criterios de estimación mínimamente objetivables para, por lo menos, asegurar un piso razonable para su estimación.

En cualquier caso, la advertencia, o posible expediente, de la Comisión Europea, debe hacer reflexionar a los dirigentes, ya sea de los clubes como de la Liga Profesional, y a los políticos, en el sentido de pensar que el espectáculo deportivo en la alta competición va más allá de las pasiones y de la dedicación voluntaria a una causa, sobre todo en la medida que la cantidad de dinero que arrastra el deporte va en aumento, pero con creciente incertidumbre en cuanto a su pervivencia en el tiempo.

Carles Murillo
Director del Máster en Dirección y Gestión del Deporte
Universitat Pompeu Fabra
Barcelona

agosto 2013

Rosario y Barcelona

08/08/2013|

Desde que hace unos días se anunció que Gerardo (Tata) Martino había sido contratado por el F.C. Barcelona para hacerse cargo de la dirección técnica de su primer equipo de fútbol, he asistido por un aluvión de manifestaciones de hermandad entre su ciudad natal, Rosario, y la del club de fútbol que ahora entrena.

Me parece sorprendente, hasta cierto punto, que la vinculación de estas dos ciudades haya pasado desapercibida para muchos, a pesar de que el F.C. Barcelona cuenta en su plantilla con un rosarino de excepción: Lionel Messi. Además, de este hecho, hubo en la historia reciente del club otros rosarinos, igualmente destacados, que han trabajado y triunfado en el Barça.

Rosario es una ciudad bañada por el río Paraná, es la ciudad más poblada de la pujante provincia de Santa Fe, cuya capital es Santa Fe de la Vera Cruz. La ciudad de Rosario, por lo tanto, no es capital de ninguna provincia de la República Argentina y está reconocida como la tercera ciudad en tamaño en aquél país, después de Buenos Aires y Córdoba, lo que le inyecta ya alguna similitud de falta de capitalidad en el estado, como le sucede a Barcelona, en relación con España. La provincia de Santa Fe destaca por su producción agrícola y ganadera y un cierto desarrollo industrial, cada vez más sobresaliente. Los puertos fluviales de Rosario y Santa Fe le imprimen a ambas ciudades un carácter muy especial, constituyendo en ambos casos dos referentes de relación económica muy importante por la proximidad con Paraguay y con la capital federal argentina. Rosario tiene una actividad económica muy destacada y se la conocía como la Chicago argentina por su desarrollo industrial.

Rosario es un hervidero futbolístico desde siempre. Rosario es, sin lugar a dudas, la verdadera capital del fútbol argentino. La Asociación Rosarina de Fútbol es una de las instituciones de mayor renombre en el panorama asociativo en el país. La ciudad de Rosario siempre contó con destacados cuadros en el panorama futbolístico argentino, muy centrado en la capital Buenos Aires de donde son los dos equipos más laureados nacional e internacionalmente, es decir, respectivamente River Plate y Boca Juniors. Newell’s Old Boys y Rosario Central son los dos clubes que compiten por la superioridad futbolística local. El Club Atlético Rosario Central se funda en 1889, mientras que Newells Old Boys se constituye a finales de  1903. En la actualidad hay 65 clubes en Rosario con más de mil equipos y unos 17.000 deportistas. La división entre las aficiones de Newell’s y Rosario Central se aprecia con el primer paseo que tuve oportunidad de hacer por la ciudad, en mi primera visita a Rosario en el 2012. Entrar en territorio “leproso” significa ver la ciudad con un prisma rojo y negro, los colores de Newell’s, Ñuls para los amigos, en tanto que caminar hacia el norte de la ciudad en dirección hacia Arroyito es adentrarse en terreno azul y amarillo, la enseña pictórica de Rosario Central, la denominada academia rosarina cuyos seguidores se les apoda “canallas”. Un seguidor del equipo canalla fundó hace unos años en Barcelona un equipo de futbol, que compite en las categorías de fútbol aficionado de la federación catalana, con el nombre de Rosario Central Catalunya.

La rivalidad entre ambos cuadros es absoluta. Conozco amigos de uno y otro cuadro que en sus recorridos en automóvil por la ciudad tratan de evitar a toda costa pasar por territorio del adversario para no ver dañada su vista con los colores que le son ajenos. Una rivalidad que también tiene su parangón en el futbol español, solo con la gran diferencia de la distancia entre rivales. Les trato de explicar a mis conocidos y amigos rosarino que les admiro por la valentía en mantener esta deportiva disputa vivida en el día a día; esto tiene mucho mayor mérito que hacerlo entre Barcelona y Madrid, con 650 quilómetros de distancia, por mucho que el puente aéreo o la alta velocidad ferroviaria haya acercado las dos ciudades.

La conexión rosarina y barcelonesa viene de lejos y, revisando las hemerotecas, con muy poca profusión de datos al respecto, incluso cuando “el flaco” César Luis Menotti dirigió –después de haber hecho campeones del mundo a la selección argentina en 1978- al Barça con Maradona en sus filas en la temporada 1983-84. Menotti, además, inculcó en el juego de Barça una impronta perdurable en el tiempo. No puedo dejar de mencionar en esta reflexión al “Tito” Bonano, otro rosarino de paso discreto pero eficaz defendiendo la portería del FC Barcelona, justo antes de la aparición de Víctor Valdés. Bonano, además, hizo de valedor de Messi en sus primeros pasos con el equipo profesional del Barça, función que luego heredarían Gaby Milito y Mascherano. Este último, por cierto, nacido en la población de San Lorenzo, en la provincia de Santa Fe, descubierto por Jorge Solari, se formó como jugador en la escuela Renato Cesarini de Rosario, antes de dar el salto definitivo a River Plate y de ahí a Brasil, antes de empezar su trayectoria profesional en equipos europeos hasta recalar, reconvirtiendo su posición habitual en el medio del campo por la del centro de la defensa, en el FC Barcelona, de la mano de Guardiola.

Roberto “el Tito” Bonano tuvo un encontronazo fortuito, en su época en las divisiones inferiores de Rosario Central, con otro distinguido santafecino para los anales del futbol barcelonista, Juan Antonio Pizzi. Pizzi, con tan solo dos años en el Barça, resultó inmortalizado con el calificativo de “macanudo” por el periodista y locutor Joaquim María Puyal, con ocasión de una épica remontada culminada con uno de sus goles, en una imborrable eliminatoria de la Copa de España, en la que el Barça remontó el partido que le enfrentaba al Atlético de Madrid, en la temporada 1996-97. El mencionado encontronazo con Bonano acabó con una lesión para el joven Pizzi que le supuso jugar el esto de su vida con un solo riñón. Juan Antonio Pizzi es, en la actualidad., el director técnico de San Lorenzo de Almagro.

Siempre me resultó curioso, hasta que conocí la ciudad de Rosario en persona y el ambiente futbolístico que impregna cualquier rincón de la ciudad y de casi todas las conversaciones, que Pep Guardiola, antes de debutar como entrenador de un equipo de fútbol profesional, viajara a la República Argentina y mantuviera largas conversaciones, en formato de clases aceleradas, con dos destacados entrenadores nacidos en la ciudad de Rosario: “el flaco” Menotti y “el loco” Marcelo Bielsa. Menotti empezó como jugador en Rosario Central, en 1960, y debutó como director técnico entrenando en 1970 a Newell’s Old Boys, aunque dirigió a Rosario Central en dos épocas distintas de su trayectoria, en 1971 y más tarde en el 2002, hasta el 2005, poco antes de su retirada como entrenador. Bielsa, por su parte, debutó como jugador y entrenador en Newell’s Old Boys, en 1976 y 1990, respectivamente. El estadio de los Ñuls lleva, desde finales del 2009, su nombre en reconocimiento por su labor en el club. En esta misma celebración el club decidió dedicarle a Gerardo “el Tata” Martino una de las tribunas del estadio.

Desde el plano formativo, y probablemente mucho menos conocido, es el caso de Maxi Rolón,  categoría 95, nacido en Rosario y que actualmente juega en el Juvenil A del FC Barcelona. Rolón es uno de los muchos frutos del proyecto que inició el Barça en Argentina con la escuela de formación en el predio de La Candela en las afueras de Buenos Aires.

Otros conocidos nombres del panorama futbolístico internacional son de origen rosarino, y aunque no relacionados con el FC Barcelona, merecen que los mencione como homenaje a esta verdadera cuna de excelentes deportistas. Es el caso de Batistuta, Griffa, Sensini, el “Killy” González, Carnevalli, el ya citado Solari, así como Jorge Valdano y, de mayor actualidad, Banega, Demichelis, Di Santo, Ángel Di María y Lavezzi.

Aunque no relacionado con el binomio Rosario-Barcelona, no puedo dejar de citar a otros ilustres rosarinos del mundo de la cultura. Así como la figura del barcelonés Joan Manuel Serrat, idolatrado en cualquier rincón del país argentino, está asociada el Barça, la de Fontanarrosa, nacido en Rosaril, lo está con la novela y el feliz arte de escribir cuentos (historias cortas). Muchas de estas conmovedoras historias tiene el ambiente futbolístico como argumento. El “negro” Fontanarrosa, fallecido en 2003, nunca ocultó su pasión por el CA Rosario Central. Este gran escritor comparte cartel, en forma de mural en un restaurante de la ciudad, cercano a la antigua sede Central del ferrocarril, junto a Lionel Messi y el Che Guevara. En la esfera musical, sin embargo, los referentes rosarinos más conocidos por este lado del Atlántico, son las de Fito Paez, Juan Carlos Baglietto y Litto Nebbia.

Para completar este panorama voy a referirme a otra conexión entre Barcelona y Rosario. Esta tiene que ver con el ámbito formativo pero, por su enorme calado y visión de futuro, no puedo dejar de mencionarla. En marzo de este mismo año surgió la oportunidad de responder a una importante necesidad sentida por la Fundación Lionel Messi. La Fundación, en boca de Jorge Messi, padre de Lionel, manifestó la importancia de la formación especializada en los dirigentes del deporte en Rosario y en toda la provincia. La Barcelona School of Management, escuela de negocios de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, que imparte un Máster en Dirección y Gestión del Deporte desde hace siete años, diseñó un posgrado en Gestión de Entidades Deportivas que ha empezado su andadura hace apenas un par de meses. Participan en esta edición del curso que se lleva a cabo en las dependencias de la Fundación Lionel Messi en Rosario, un destacado grupo de dirigentes de los clubes locales, así como de otros de la provincia, como es el caso de Club Atlético Rafaella, Club Unión y Club Colón de Santa Fe, además de otros destacados deportistas y, especialmente, responsables de las políticas publicas en materia deportiva de la municipalidad de Rosario y de la provincia de Santa Fe. El profesorado está constituido por una nómina equilibrada de docentes argentinos y de Barcelona, como si  se tratara de la mejor apuesta futbolística de un equipo con las mayores expectativas para cumplir los objetivos propuestos.

Agradezco a Daniel Vitali y Mario Óscar Giammaría algunas referencias bibliográficas sobre la historia del fútbol en Rosario, el detalle de algunos de los nombres que aparecen reproducidos en mi escrito y apuntes que me han permitido enriquecer esta reseña. Quisiera además reproducir una frase redactada por Mario que me impactó y que comparto plenamente, a pesar de que creo haberla pronunciado en forma parecida en más de una oportunidad, “sólo unas pocas cosas permanecen inalterables, la pasión por el fútbol es una de ellas”.

Postgrado Rosario

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